Renacimiento Pagano
- Laura
- 21 abr 2020
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Fragmento de Copista y Filologos, La Antigüedad. R Wilson. pag 43

El siglo IV fue testigo de las últimas batallas entre el cristianismo y el paganismo. En el 312 el primer emperador cristiano, Constantino, dio un giro espectacular a la política de su predecesor Diocleciano al permitir a los cristianos la libertad de culto, y en el espacio de unas pocas décadas éstos habían ganado la guerra en el campo pagano. El momento álgido de esta lucha se manifiesta en el solemne debate que tuvo lugar en el 384 entre Ambrosio, entonces obispo de Milán y en camino hacia la cumbre de su poder, y Q. Aurelio Símaco, administrador y escritor pagano, que elevó una conmovedora súplica para que fuese restituidoel altar de la Victoria que había sido retirado de la curia. En el 394 el jefe de la última resistencia pagana, Virio Nicómaco Flaviano, fue derrotado por Teodosio, y se suicidó según la vieja tradición. En el centro de la oposición pagana en Occidente estaban los senadores romanos, que retomaron durante algún tiempo el espíritu de sus antepasados y se reagruparon para defender sus tradiciones y su herencia espiritual.
Conservamos un recuerdo vivido y sentido de este movimiento en los Saturnalia de Macrobio. La importancia de este simposio erudito radica en la escena y en las dmmatis personae. En el año 384, con ocasión de los Saturnalia, se reunieron algunos romanos cultivados de clase alta en días sucesivos en las casas de Vettius Agorius Praetextatus, Virius Nicomachus Flavianus y Symmacus, y sostuvieron sabias conversaciones sobre religión, historia, filología, y en particular sobre su gran poeta pagano Virgilio. Entre los presentes estaban otros conocidos oponentes al cristianismo. Servio estaba presente como representante de los estudiosos profesionales, algo intimidado por la compañía. Sabemos que Pretextato murió en el 384, y Flaviano en el 394; Macrobio ha recreado nostálgicamente la gran sociedad pagana del pasado como un cuadro de fondo para su compilación erudita, en el que vemos a sus miembros, antes de que su mundo se hubiese derrumbado en torno suyo,discutiendo las minucias de la vida y la literatura romanas con la cultivada erudición de los grandes romanos de la República.
Estos hombres nos han dejado su propio recuerdo, modesto pero efectivo, en las notas, llamadas generalmente subscripciones, puestas a algunos textos latinos. La producción de textos correctos de los autores latinos, aunque sólo fuese con la modesta intención de contar en la biblioteca propia con un texto legible, continuó durante todas las épocas.
Pero las subscripciones nos dan a entender que hubo un súbito incremento de esta actividad hacia fines del siglo iv, y la intensificación de este proceso fue en su origen una faceta del renacimiento pagano.





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