A Dión, Platón
- Laura
- 21 abr 2020
- 1 Min. de lectura

Hubo lágrimas por Hécuba, amigo, y por las mujeres de Ilión, prendidas en la oscura telaraña el día de su nacimiento, pero por ti nuestras esperanzas eran grandes, y grande el triunfo, suprimidos ambos por los dioses al borde de la gloria. Ahora yaces en tu propia tierra, ahora todos los hombres te honran…¡Pero yo te amé, oh Dión!





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